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¿Cómo respiran las tortugas marinas?

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Los quelonioideos –una súper familia de tortugas que incluye las siete familias de tortugas marinas– varían en su tamaño y el tipo de dieta que consumen, entre otras cosas. Estos reptiles habitan casi todos los mares y océanos del mundo, pero aún así, representan una especie en peligro de extinción, debido a que todo lo que se extraiga de sus cuerpos le puede ser útil al hombre: los huevos, la piel, el caparazón e incluso su carne.

Su nombre proviene de la mitología griega, según la cual fue Hermes, dios mensajero, el que convirtió la ninfa Quelona en tortuga, para castigarla de este modo por no haber asistido a la célebre boda de Hera y Zeus.

Lo peculiar de las tortugas es que pueden alcanzar unos 150 – 200 años de vida, carecen de oído exterior y pueden llegar a pesar hasta 300 kg en la madurez. Pero esto no es todo. Lo más extraordinario es la respiración de las tortugas marinas. A diferencia de los peces, ellas sí poseen pulmones y necesitan respirar aire de vez en cuando. De todos modos, gracias a su capacidad de inhalar de un tirón, y muy rápido, una gran cantidad de aire, pueden permanecer por largos períodos sumergidas bajo la superficie.

Debido a su modus vivendi, las tortugas se vieron obligadas a desarrollar el sistema respiratorio de diferentes maneras. Así que, no todas tienen que salir siempre al exterior para respirar. A pesar de que tienen la capacidad de almacenar una gran porción de oxígeno y permanecer de este modo por mucho tiempo bajo el agua, a algunas –a las que pertenecen al género Rehodytes– se les ocurrió hacer pasar agua a través de la apertura anal, o para ser más exactos, a través de la cloaca. Por allí, el agua corre lentamente, lo cual les permite recoger el oxígeno y llevarlo hasta los pulmones.

La respiración de las tortugas marinas también se puede llevar a cabo a través de la piel y la garganta, como es el caso de las tortugas pertenecientes a la familia Trionychidae, que poseen un caparazón blando, adaptado en especial para absorber el agua.

Otras se sirven –¡ni más, ni menos!– de la lengua para respirar: la tortuga almizclera común ha adaptado su pequeña lengua para extraer el oxígeno que necesita del agua. Y también hay de las que toman agua por las vías nasales, que luego penetra hasta la boca y la garganta. A estas tortugas, la garganta les sirve para extraer el oxígeno, que, a continuación, circula hacia la faringe.

Todas estas alternativas siguen siendo adicionales, y apenas complementarias al sistema de la respiración de las tortugas marinas principal, que es la respiración pulmonar al abandonar el agua y salir a la superficie.

Para sobrevivir, estos animalillos inteligentes y adaptables también necesitan el oxígeno, al igual que todos los demás organismos vivos. Es más, una de las pocas causas que puede provocar la muerte de una tortuga es precisamente la falta de oxígeno.