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Cómo fue la evolución de las tortugas marinas  

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No se sabe exactamente el origen de las tortugas marinas pero los fósiles encontrados hasta hoy indican que son habitantes de nuestro planeta desde hace aproximadamente 200 millones de años.

Es importante señalar que la mayoría de los reptiles son una evolución de los anfibios, especies aún más antiguas, que habitaban tanto el agua como la tierra. Pero, como ya sabrás, con el correr del tiempo, la evolución había hecho que los reptiles dominaran la tierra (claro, los que conocemos como dinosaurios).

Los quelonios, en este sentido, se separaron de esta línea de evolución de los reptiles de la que estaba hablando. Aunque el origen de los quelonios es incierto, los fósiles indican que ya eran habitantes de nuestro planeta desde el período Triásico, cuando los dinosaurios estaban evolucionando hasta convertirse en animales meramente terrestres.

Las tortugas del Triásico no se veían tan distintas de las que hoy conocemos, de hecho, algunas de sus características de aquella época las conservan hoy día.

Evolución de las tortugas marinas

La evolución llevó a que algunas de las tortugas del Triásico comenzaran a vivir exclusivamente en la tierra, como los dinosaurios, mientras que otras, pasaron a vivir prácticamente siempre en el agua.

Para vivir de forma casi exclusiva en el ambiente marino, las tortugas debieron adaptarse a este nuevo ambiente, aunque notoriamente hayan conservado la forma de reptil que se conoce de sus antecesoras.

Algunos rastros en los que, en cierto sentido, no han evolucionado son:

  • El hecho de que aún tengan que poner sus huevos en la tierra
  • Por otra parte, el hecho de que tengan pulmones y respiren aire de la superficie, a diferencia de la mayoría de las especies marinas
  • Siguen teniendo “sangre fría”, por lo que necesitan nadar por la superficie para mantener su temperatura corporal.
  • Además, a excepción de la tortuga Laúd, todavía tienen su cuerpo cubierto de placas para protegerse

Esta última característica es lo que ha dado a pensar a los científicos que fue el factor clave de que hayan sobrevivido a tantas especies: su duro caparazón de placas.

De todos modos, el caparazón de las tortugas marinas ha evolucionado y se ha vuelto mucho más chato que el de las tortugas de tierra para facilitar su dinamismo en el nado.

Otro punto a tener en cuenta en la evolución de las tortugas marinas es el hecho de que aunque conserven su caparazón, las tortugas terrestres pueden guardar su cabeza y sus patas dentro, mientras que las tortugas marinas no pueden hacerlo.

El otro cambio notorio en la evolución de las tortugas marinas ha sido el desarrollo de sus patas en forma de aletas, en lugar de las patas toscas y gruesas de las tortugas terrestres. Esto hace que cuando visitan la costa deban arrastrarse en la arena para poner sus huevos, en lugar de alzar su cuerpo para caminar.